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Queridas mamás: la estimulación comienza desde el embarazo

  • Foto del escritor: Angelica Mena
    Angelica Mena
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura

El camino de la maternidad empieza mucho antes del nacimiento. Durante el embarazo, tu bebé crece, madura y comienza a relacionarse con el mundo a través de los sonidos, el movimiento y las sensaciones que recibe dentro del vientre.

Sin embargo, acompañar su desarrollo no significa realizar ejercicios complicados ni cumplir con una rutina perfecta de “estimulación prenatal”. Lo más importante es cuidar tu salud, construir un vínculo amoroso y vivir esta etapa con información clara, tranquilidad y acompañamiento profesional.

En RIME queremos estar cerca de ti desde este primer momento, integrando ciencia, experiencia y amor para acompañar el desarrollo de cada niño y de su familia.


¿Qué puede percibir tu bebé durante el embarazo?

El sentido de la audición comienza a desarrollarse durante el segundo trimestre. Hacia la semana 18 el bebé ya puede empezar a oír algunos sonidos y, alrededor de la semana 24, sus respuestas a las voces y a los ruidos del entorno pueden hacerse más evidentes. Con el paso de las semanas, tu voz puede convertirse en uno de sus sonidos familiares.

Puedes hablarle, cantarle o leerle con naturalidad. También puedes invitar a tu pareja, hermanos u otras personas cercanas a hacerlo. No es necesario seguir horarios ni repetir canciones específicas: estos momentos son, principalmente, una forma de construir conexión emocional desde la espera.

La música suave puede acompañar un momento de descanso si resulta agradable para ti, pero no es necesario colocar audífonos o parlantes directamente sobre el abdomen. Además, es importante evitar la exposición prolongada a sonidos demasiado intensos, ya que el ruido muy fuerte puede llegar hasta el bebé.


Tu bienestar también hace parte de su desarrollo

Cuidarte no es un acto separado del cuidado de tu bebé. Durante el embarazo es fundamental asistir a los controles prenatales, realizar los exámenes recomendados y seguir las indicaciones de tu equipo de salud. Estos controles permiten observar tu bienestar, el crecimiento del bebé y detectar oportunamente cualquier situación que requiera atención.

Una alimentación variada, con las cantidades adecuadas de energía, proteínas, vitaminas y minerales, contribuye a una gestación saludable. Los suplementos, como el hierro, el ácido fólico, el calcio u otros micronutrientes, deben tomarse en las dosis indicadas por el profesional que acompaña tu embarazo.

También es importante descansar, mantenerte físicamente activa cuando no exista una contraindicación médica y pedir ayuda cuando la necesites. No tienes que sentirte feliz y tranquila todo el tiempo. El embarazo puede traer dudas, temores y cambios emocionales. Cuando la tristeza, la angustia o la ansiedad son persistentes o interfieren con el sueño, la alimentación o la vida cotidiana, es importante conversarlo durante el control prenatal. La salud mental también forma parte del cuidado materno.


Aprende a reconocer los movimientos de tu bebé

A medida que el embarazo avanza, comenzarás a reconocer los momentos del día en los que tu bebé suele moverse y la manera particular en la que lo hace.

No todos los bebés tienen el mismo patrón y no es necesario compararte con otras mamás. Lo importante es conocer lo que es habitual en tu embarazo. Si notas una disminución clara o ausencia de los movimientos que normalmente percibías, comunícate oportunamente con tu servicio de salud y no esperes hasta el siguiente control.


Prepararte para el nacimiento también te brinda seguridad

Durante el embarazo puedes conocer las diferentes etapas del trabajo de parto, practicar respiración y relajación, resolver dudas sobre el nacimiento y conversar con tu equipo médico acerca de tus preferencias.

Estas herramientas no garantizan un tipo específico de parto, pero pueden ayudarte a sentirte informada, acompañada y con más recursos para manejar el dolor, el miedo y la incertidumbre.

También es un buen momento para aprender sobre lactancia, cuidado del recién nacido, sueño seguro, recuperación posparto y redes de apoyo. Prepararse no significa controlar todo lo que ocurrirá, sino saber a quién acudir y qué decisiones pueden tomarse en cada situación.


¿Cuándo debes consultar de inmediato?

Durante el embarazo, comunícate con tu servicio de salud o acude a urgencias ante situaciones como:

  • Sangrado vaginal.

  • Salida de líquido por la vagina.

  • Dolor abdominal intenso o persistente.

  • Dolor de cabeza fuerte, visión borrosa o aparición repentina de hinchazón en el rostro y las manos.

  • Fiebre, dificultad para respirar o malestar intenso.

  • Disminución importante o ausencia de los movimientos habituales del bebé.

Estas señales no siempre significan que exista una complicación, pero necesitan valoración profesional oportuna.


Al nacer, el vínculo continúa

Cuando las condiciones de salud de la mamá y del bebé lo permiten, el contacto piel con piel inmediatamente después del nacimiento ayuda a regular la temperatura del recién nacido, favorece el vínculo y facilita el inicio de la lactancia.

Después del nacimiento, la estimulación adecuada ocurre principalmente durante las actividades cotidianas: al alimentarlo, cargarlo, cambiarlo, bañarlo, consolarlo y hablarle.

Desde los primeros días puedes acompañarlo mediante:

  • Contacto piel con piel y caricias suaves.

  • Miradas cercanas y momentos cara a cara.

  • Conversaciones, canciones y respuestas a sus sonidos.

  • Movimientos delicados de brazos y piernas, sin forzar posiciones.

  • Experiencias sencillas con diferentes sonidos y texturas seguras.

  • Pequeños momentos boca abajo mientras está despierto y siempre bajo supervisión, siguiendo las recomendaciones de su profesional de salud.

La atención sensible y receptiva consiste en observar las señales del bebé y responder a ellas: acercarnos cuando llora, hacer una pausa cuando está cansado y continuar el juego cuando se muestra atento e interesado. Estas interacciones amorosas y repetidas favorecen la seguridad emocional y las primeras oportunidades de aprendizaje.

No se necesitan juguetes costosos ni actividades intensas. La estimulación no consiste en adelantar etapas ni en comparar a tu bebé con otros niños. Consiste en ofrecerle experiencias apropiadas para su edad, respetar sus tiempos y disfrutar del encuentro.


El descanso también debe ser seguro

Para dormir, el bebé debe colocarse boca arriba, sobre una superficie firme, plana y sin inclinación. El espacio debe permanecer libre de almohadas, protectores, juguetes, cojines y cobijas sueltas. El tiempo boca abajo se realiza solamente cuando el bebé está despierto y acompañado; nunca para dormir.


Cada bebé tiene su propio ritmo

El desarrollo infantil no es una competencia. Algunos bebés adquieren ciertas habilidades antes y otros necesitan más tiempo o acompañamiento especializado.

En RIME realizamos una valoración personalizada del neurodesarrollo y, cuando es necesario, diseñamos un plan de estimulación de acuerdo con las características de cada bebé. Nuestro propósito es potenciar sus habilidades mediante el juego, respetando siempre su propio ritmo y ayudando a las familias a reconocer oportunamente posibles signos de alarma.


Acompañar no es acelerar. Es observar, comprender, cuidar y ofrecerle a tu bebé un entorno seguro y lleno de amor.

Este contenido es informativo y no reemplaza los controles prenatales ni las recomendaciones individuales de tu obstetra, pediatra u otro profesional de salud.

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