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Regreso a clases de forma segura

Foto del escritor: Angelica Mena
Angelica Mena
14 sept
2 min de lectura

El inicio del año escolar es un momento cargado de ilusión y expectativas, tanto

para los niños como para sus familias. Sin embargo, este regreso también plantea

retos importantes que van más allá de preparar útiles y uniformes. La verdadera

preparación implica asegurar que los niños estén en condiciones óptimas de salud

física, emocional y social, de manera que puedan aprovechar al máximo las

experiencias educativas y de desarrollo que la escuela les ofrece.


Controles médicos y vacunas

Un chequeo pediátrico previo al regreso a clases es una herramienta fundamental.

Este debe incluir la evaluación del crecimiento, la presión arterial, la visión, la

audición y el estado emocional del niño. Además, es indispensable verificar que el

esquema de vacunación esté completo. La evidencia reciente de brotes de

enfermedades como el sarampión nos recuerda que la baja cobertura vacunal

incrementa el riesgo de contagio en espacios escolares, donde la interacción es

constante y cercana.


Prevención de contagios

El entorno escolar favorece la transmisión de virus respiratorios, gastrointestinales y

cutáneos. Por ello, es necesario reforzar hábitos básicos de higiene y autocuidado:

Lavado frecuente de manos con agua y jabón.

Ventilación adecuada de los salones y espacios comunes.

Evitar compartir botellas, cubiertos o alimentos.

Uso responsable de tapabocas en caso de presentar síntomas respiratorios.

Estas medidas sencillas reducen significativamente la propagación de infecciones y

promueven una cultura de autocuidado entre los estudiantes.


Asma y alergias

El regreso a la rutina escolar puede desencadenar crisis en niños con asma o

alergias, debido a la exposición a polvo, ácaros y otros alérgenos presentes en el

ambiente escolar. Es fundamental retomar los tratamientos de manera rigurosa,

llevar inhaladores o medicación de rescate y coordinar con el colegio un plan de

acción claro en caso de emergencia. La comunicación entre padres, docentes y

personal de salud es clave para garantizar la seguridad del niño.


Bienestar emocional

No podemos olvidar que el regreso a clases también implica un reto emocional.

Algunos niños pueden experimentar ansiedad, resistencia o tristeza frente a la

separación de sus padres o la adaptación a nuevas rutinas. Escuchar sus

emociones, validarlas y acompañarlos con paciencia es esencial. El juego, la

socialización y la música son herramientas poderosas para favorecer la adaptación

y fortalecer la confianza en sí mismos.


Estimulación temprana y aprendizaje

Durante los primeros años de vida, el cerebro infantil presenta una elevada

plasticidad. Cada experiencia escolar contribuye a la formación de circuitos

neuronales que potencian el desarrollo integral. El regreso a clases es una

oportunidad para:


  • Estimular la motricidad fina y gruesa mediante actividades escolares.

  • Favorecer la autonomía y seguridad en la interacción con pares.

  • Promover el lenguaje y la comunicación en contextos grupales.

  • Incrementar la capacidad de aprendizaje gracias a la exposición a nuevos estímulos.


La escuela, en este sentido, se convierte en un espacio privilegiado para el

crecimiento integral del niño, siempre que se acompañe de un entorno seguro y

afectivo.


Conclusión

El regreso a clases debe entenderse como un proceso integral que combina salud

física, prevención de contagios y acompañamiento emocional. Padres, docentes y

profesionales de la salud tenemos la responsabilidad de garantizar que los niños

vivan esta etapa de manera segura, saludable y enriquecedora. Preparar el regreso

escolar no es solo una tarea logística, es una inversión en el bienestar y el futuro de

nuestros hijos.

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